miércoles, 16 de septiembre de 2015

LEER Y COMPRAR LIBROS, ODIOSA COMPARACION - UNO // LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 20


LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 20 
LEER Y COMPRAR LIBROS - ODIOSA COMPARACION - UNO


el entendimiento es la conciencia de la verdad, 
y el que llega a perderla entre las mentiras de su vida, 
es como si se perdiera a sí propio, 
porque ya nunca volverá a encontrarse o a conocerse
(Jacinto Benavente)

Introducción

Los que me conocen, que no son necesariamente los mismos que me quieren, saben lo majadero que me pongo con la lectura, la comprensión lectora, los libros, los colegios y las bibliotecas. Debe ser porque les debo demasiado, no han sido solamente mi patria (Marguerite Yourcenar dixit) sino también mi familia en sentidos más literales que los que confesaría en circunstancias normales. Verdad que las tales "circunstancias normales" son bastante poco comunes, casi siempre la "normalidad", sea lo que sea eso, se nos escapa. Supongo que la causa puede ubicarse en lo que a veces llaman "vida intensa".

Pensando, pensando, quizá hubiera preferido una vida algo más anodina, pero parece que no se nos concede mucho margen de elección al respecto, en especial cuando las circunstancias se nos tornan unívocas: Hacemos lo que debemos y podemos en la medida que la necesidad nos lo permite, y apreciamos a los compañeros de ruta, cuando los hay. Sin embargo, mis aventuras vitales las pasé más bien en la soledad, las rutas de mis contemporáneos fueron más acompasadas y menos imprevisibles. Es tarde para quejarse, pero por eso amamos demasiado los libros que previeron nuestros desconciertos, acompañaron nuestras tentativas, y que tantas veces fueron único consuelo y compañía frente a los fracasos de la vida, a veces el único colchón para reducir la dureza del piso tras las espeluznantes caídas - a veces arrojadas por la borda - que se nos deparó.

Discleimer

Estoy en la obligación de señalar que muchos de los conceptos empleados en este artículo son originales y desarrollados por mí, pero que mucho he encontrado coincidente con el siguiente artículo de Guillermo Chalvezón, de ahí que atrevidamente diversos conceptos de aquél se han introducido acá sin comillas y sin vergüenza:

https://elblogdeguillermoschavelzon.wordpress.com/2015/05/15/vender-mas-libros-no-significa-crear-lectores/

Han sido de particular valor unos cuadros de Chalvezón, que copiaremos tal cual en esa parte y la siguiente. Mi agradecimiento completo y total, más el disclaimer: Los errores son de mi entera responsabilidad.

El Motivo

Vengo hoy a echar más Leña a la Hoguera de la Educación, para que quede claro que objetividad  y equilibrio acá no hay mucho, pues me tomo el asunto a lo personal. En este caso, están afectados los sectores de Educación y Cultura, ante la metida de pata evidente, hace ya un par de semanas, de nuestra Ministra de Cultura, la Señora Diana Álvarez - Calderón:

Los beneficios tributarios en la industria editorial, gracias a la disminución del impuesto general a las ventas (IGV), permitieron el aumento de la lectoría y el desarrollo de las casas editoriales
(...) 
La funcionaria basa su afirmación en un estudio realizado por su sector y la Universidad del Pacífico (UP) con el fin de demostrar los beneficios de la Ley de Democratización del Libro y del Fomento de la Lectura a lo largo de más de una década de vigencia.
Fuente: http://www.elperuano.com.pe/edicion/noticia-impulso-para-lectura-32433.aspx#.Ve451nh_2kA (Subrayados nuestros)

Causa - Efecto 

Para los que tengan problemas de comprensión lectora (una enorme mayoría en el Perú) la Ministra estableció una doble relación de causa - efecto:

Premisa: La disminución del impuesto general a las ventas (IGV) a la venta de libros, que favorece a  la industria editorial, favorece...

Conclusión 1: el aumento de la lectoría
Conclusión 2: el desarrollo de las casas editoriales

Verificación: Un estudio realizado por su sector y la Universidad del Pacífico (UP) con el fin de demostrar los beneficios de la Ley de Democratización del Libro y del Fomento de la Lectura a lo largo de más de una década de vigencia.

                                                                                                                                 
Niveles de Lectoría 

Yo entiendo que la Ministra tenga que pasarle la mano a las mafias y argollas de la Cultura, y no dudo que una exención tributaria del IGV tenga efectos positivos en las ventas de las editoriales, en especial si se refleja en la baja de precios de los libros. Ateniéndonos sin embargo a los precios de los mismos, en particular los de los textos escolares, lo que parece más favorecido es el margen de utilidad. Pero eso es discutible, me gustará ver al efecto el estudio de la U. del Pacífico y del Sector Cultura, que no aparece a la fecha por ninguna parte por más que lo busco. Hasta acá la primera conclusión del silogismo.

Respecto de la segunda conclusión del silogismo - los niveles de lectoría -, dificulto que la Ministra sepa a plenitud de qué está hablando. No diré que comprar libros no es un indicador de lectura, no se compran libros para trapear el piso o preparar arroz con pato. Pero por poco que se sepa del tema, una cosa es comprar libros, y otra muy diferente leerlos. 

Análisis

Se puede saber, sí, cuántos libros se venden por autor y título. En algunos países - no en el Perú - es data disponible online y en tiempo real. Pero se diferencia el libro en esto de otros productos culturales: el número de entradas vendidas en un cine o teatro coincide con la cantidad de espectadores, en cambio el libro - como el CD - es un objeto portátil cuya posesión no determina necesariamente el uso.

Analicemos: Un libro comprado no es necesariamente el más leído. Podrías comprar el libro y no usarlo o usarlo poco, como los textos escolares. Hay libros que adornan estantes, para eso son. ¿Cuántos de nosotros hemos leído alguna vez todo un texto escolar? O un Diccionario, una Enciclopedia,o una colección de Historia, reales o virtuales. Tampoco un libro equivale mecánicamente a otro, como parecen creero en el Plan Lector: Mo Yan no es igual a Basadre, Baldor, Dawkins o Cervantes. Para el ministerio de educación mis alumnos deben leer “x” cantidad de libros al año, sin considerar que hay libros de 12 páginas y los hay de 1200; o que no es lo mismo leer Paulo Coelho que Martin Heidegger, Oliver Dollfuss o George Gamow, o leer en castellano que en runa-simi o en inglés. A esto conduce olvidarse de los lectores por concentrarse en los libros.

Sigamos con el análisis: ¿Se lee solamente libros comprados? Pues no. Te lo podrían prestar o regalar, podrías ir a leer a una Biblioteca Pública o Escolar, podrías alquilarlo en un banco del Libro y/o fotocopiarlo, podría pertenecer a un pariente o a un amigo, podrías bajar un libro en formato PDF de una pagina web – algunos no le llaman libro a esto. Hay libros donados, textos escolares proporcionados por el Ministerio, libros heredados, libros usados, etc. Se ha aludido a la lectoría, ésta no se despliega solamente en los libros: El formato digital se discute si define al producto "libro", o y los periódicos y revistas, tebeos, cómics y folletos contribuyen significativamente a los porcentajes de lectoría. Y nadie sabe con exactitud el impacto de la lectura en pantalla. Ni el de la piratería. Esto si lees.

Datos

Si bien tenemos un enorme problema de data, ya desdeoaquí vemos que tiene que haber algún tipo de definiciones para aclarar las cosas, la venta sola de libros no es un factor decisivo. Como antes de leer tienes que comer, es obvio que los que tienen más dinero compran más libros que los que no lo tienen, y esto sesga la percepción de qué libros son más leídos. En los países que se toman el problema en serio (Colombia, México) se sabe que solamente la tercera parte de los libros son nuevos – cifras de 2005, no tenemos números más cercanos -, mientras que aprox. 17 % son prestados, 17 %  relectura de libros usados, 7 % de Bibliotecas, 6 % de fotocopias. En el 2005 en Colombia, el 46 % de los textos leídos por los colombianos urbanos de 12 años o más fueron textos escolares.

¿Tenemos cifras similares para el Perú? La afirmación de la Ministra lo sugiere pero la experiencia es otra: Hay más qué decir sobre Indicadores de Lectura en serio, como Horas dedicadas a Lectura, el peso de la Emigración, la Lectura Obligatoria en las escuelas, etcétera, pero en nuestro país nos ocupamos del asunto poniendo el carro antes que el caballo, preocupándonos de cuántos libros se venden, no de cuánta gente lee. Y eso nos dice cuáles son las preocupaciones políticas reales, y cuán desfasadas están de una política de lectura digna de ese nombre.

Colofón provisional 

Habrá segunda parte de esta leñada, para emplear la excelente data y cuadros del amigo Chalvezón, que comparan las desdichas lectoras en el ámbito hispanoamericano, y entender nuestra posición en ellas. Porque para eso son las hogueras: Queman, pero también iluminan la noche.

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